El Castillo de San Martín

Localización

El Castillo, parroquia de Sotu’l Barcu, Sotu’l Barcu

Denominación

El Castillo

Historiografía

Ha sido citado en la diplomatura medieval y descrito someramente por numerosos autores desde el siglo XVIII. Incluido en el Inventario Arqueológico del concejo de Sotu’l Barcu elaborado 1993 por Bernardino Díaz Nosty y Gerardo Sierra Piedra y en el catálogo de fortificaciones medievales del Proyecto Castella coordinado por Avelino Gutiérrez González y Patricia Suárez Manjón en 2010. El yacimiento fue excavado en 1990, 1993 y 1994 por por Elías Carrocera Fernández, con referencias al enclave y los resultados por el mismo autor y Jorge Camino Mayor en 1996, por Ángel Villa Valdés en 2007, Alfonso Fanjul Peraza en 2023 y el propio Carrocera también en 2023.

Régimen de Protección Legal

Incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) el 23 de diciembre de 2013.

Descripción Arqueológica

Se ubica sobre un promontorio fluvial de planta ovalada, a unos 40 msnm, rodeado de agua por todos sus flancos, salvo un estrecho istmo al SE, donde se encuentra el actual pueblo. Las tres intervenciones arqueológicas realizadas por Elías Carrocera entre 1990 y 1994 revelaron una amplia secuencia ocupacional y funcional aún en debate, además de diversos recintos y elementos defensivos que estuvieron vigentes hasta la Época Moderna y, ocasionalmente, la Guerra Civil.

La fase más antigua registrada no presenta evidencias de elementos defensivos y está conformada por un espacio habitacional con restos de una cabaña circular de suelos de tierra apisonada, delimitada por piedras y una pequeña canalización de drenaje. No se identificaron indicios de fortificación y, según los pocos materiales recuperados, como cerámicas poco refinadas y algún elemento metálico, se trataría de horizontes de la Edad del Hierro (Carrocera Fernández y Camino Mayor, 1996; Carrocera Fernández et al., 2023), posteriormente ajustados a la II Edad del Hierro (Carrocera Fernández et al., 2023). También se ha propuesto una cronología más antigua para este primer espacio ocupacional, I Edad del Hierro, según la interpretación de la estratigrafía y los materiales asociados (Villa Valdés, 2007a, 2007b; Fanjul Peraza, 2023). Este último autor también considera que unos hoyos de poste identificados durante la excavación como cabañas medievales deberían pertenecer a esta fase fundacional.

El primer episodio documentado de fortificación se relaciona con una segunda fase ocupacional, donde se excavó una estructura defensiva en el flanco septentrional, en lo alto de la ladera. Construida con mampuestos ligeramente trabajados y relleno de ripio y piedra no labrada, fue asociada, basándose en diversos materiales romanos, con una fase astur-romana (Carrocera Fernández y Camino Mayor, 1996; Carrocera Fernández et al., 2023). Esta estructura muraria también ha sido interpretada como una muralla de módulos o compartimentada, un tipo de construcción común en los castros asturianos desde comienzos del siglo IV a.C. Por ello, y en función a algunos materiales cerámicos y metálicos, se ha datado entre los siglos IV-II a.C. (Villa Valdés, 2007a, 2007b). La recuperación de dos fragmentos de terra sigillata tardía en el relleno del módulo indicaría una reforma y reaprovechamiento en época romana, posiblemente entre los siglos II-III d.C. y V d.C., con una ocupación tardía hasta los siglos IV-V d.C (Fanjul Peraza et al., 2023).

Posteriormente, se documenta un posible uso militar puntual en el siglo VIII d.C., relacionado con un nivel de incendio proveniente de actividades industriales, el hallazgo de varios hornos y fragmentos cerámicos (Fanjul Peraza et al., 2023). Más tarde, se identificó un uso funerario o sagrado vinculado a la iglesia de San Martín, aún no localizada, y su necrópolis. No se hallaron evidencias de estructuras fortificadas, solo un posible reaprovechamiento de la cerca anterior restaurada en el período romano. En este tercer horizonte, los tipos de enterramientos documentados se agrupan en dos categorías: uno más antiguo, con tumbas excavadas en roca, algunas antropomorfas, y otro posterior, en fosas o con tumbas de lajas, datadas entre los siglos VIII-X (Carrocera Fernández y Camino Mayor, 1996; Carrocera Fernández et al., 2023). Esta fase ha sido reinterpretada por otros autores como perteneciente a los siglos X-XII, con el espacio funcionando como santuario y cementerio (Fanjul Peraza et al., 2023).

Horizonte medieval que arranca en los siglos XI-XIII, exhumándose restos de cabañas y los cimientos de una muralla construida con bloques calizos unidos con argamasa, levantada sobre las tumbas y la muralla romana, esta última reutilizada como plataforma de cimentación. A sus pies, en un momento posterior, se documentó un foso que causó problemas de estabilidad en el lienzo externo. En relación con este horizonte, también se refiere un período final de desmantelamiento de la fortificación, lo que implicaría la revitalización del espacio como necrópolis de tumbas de lajas (Carrocera Fernández y Camino Mayor, 1996; Carrocera Fernández et al., 2023).

Las reformas en la muralla medieval y la inestabilidad de los cimientos han llevado a autores como García Álvarez-Busto y Muñiz López (2010) a proponer la existencia de otro recinto más tardío, de planta cuadrangular, fechado entre los siglos XI-XIII. Según testimonios escritos, un dibujo publicado en 1880 y la fotointerpretación del enclave, el recinto estaría compuesto por tres torres adosadas al lienzo y una torre del homenaje, así como un patio de armas con dependencias militares, un pozo y una capilla. La muralla tendría dos entradas: una junto a la iglesia de Santa María y otra más pequeña al N, que conectaría con el puerto de San Xuan de L’Arena. En el lienzo occidental se incorporaba una torre de planta cuadrangular, y como refuerzo en los flancos NE y N, otras dos torres más pequeñas. La torre del homenaje, actualmente en pie, se adosaba al lienzo NE y contaba con cinco alturas, rematadas con almenas de 14 merlones. En el costado meridional, el más vulnerable, se señala la existencia de varios cortes y taludes, una barbacana en la puerta principal y dos fosos, uno de grandes dimensiones y otro menor, separados por una espina central o parapeto (Avello Álvarez, 1985; García Álvarez-Busto y Muñiz López, 2010; Gutiérrez González y Suárez Manjón, 2010).

El Castillo se integró, desde el siglo XII, en una aldea fortificada medieval con un santuario que creció a lo largo de la Edad Media en torno al estuario hasta el siglo XIV, cuando la función militar se mantuvo activa, especialmente durante la ocupación por el rebelde Gonzalo Peláez y, posteriormente, en la guerra civil castellana (Fanjul Peraza et al., 2023). A partir del siglo XVI, el castillo y su muelle continuaron con su uso militar, rodeados en la base por una cerca construida entre los siglos XIX y XX. Durante la Guerra Civil, se instaló una ametralladora en la torre principal y el castillo se usó como cuartel para; finalizada la contienda nacional y años después posteriormente, el castillo será adaptado como residencia de la familia Fierro (Fierro y Martín, 2015; Fanjul Peraza et all., 2023).

Cultura Material

Referencias de principios del siglo pasado al hallazgo de unas monedas romanas (Fernández Ochoa, 1977 y 1982; Figaredo, 1987, Maya González, 1988; García Díaz, 1995).

Durante las tres excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por Elías Carrocera se recuperó numerosa cultura material. De la Edad del Hierro, lotes cerámicos, restos metalúrgicos y materiales de importación mediterráneos prerromanos como una boca de ánfora y tres fragmentos cerámicos de barniz rojo; del mundo romano cerámica común, terra sigillata, componentes de adorno de bronce y cobre, varios fragmentos de tegulae y un mango de punzón. Igualmente para horizontes tardoantiguos y medievales, posible cerámica tardía de los siglos IV-V, cerámicas reticuladas y de líneas incisas horizontales medievales, destacando un fragmento de época emiral del siglo VII d.C., cerámicas importadas con vidriado en verde manganeso de centros alfareros franceses. Ya de tiempos modernos, balas de mosquete, botón de soldado francés y vainas de balas de la Guerra Civil (Carrocera Fernández y Camino Mayor, 1996; Villa Valdés, 2007a, 2007b; Carrocera Fernández et alli, 2023; Fanjul Peraza et alli, 2023).

Periodización

Las intervenciones arqueológicas en el enclave revelaron una secuencia ocupacional compleja:

La primera fase, corresponde a un asentamiento de la Edad del Hierro, de la II Edad del Hierro (Carrocera Fernández y Camino Mayor, 1996; Carrocera Fernández et al., 2023) o I Edad del Hierro (Villa Valdés, 2007a, 2007b; Fanjul Peraza, 2023). 

Segunda fase de época astur-romana hasta el siglo II d.C (Carrocera Fernández y Camino Mayor, 1996; Carrocera Fernández et alli, 2023) que según otros autores sería más antigua, entre los siglos IV-II a.C. o II Edad del Hierro con reaprovechamiento en época romana (Villa Valdés, 2007a, 2007b; Fanjul Peraza et alli, 2023).

Ocupación tardorromana como santuario y necrópolis hasta el siglo VIII d.C., donde se retoman las actividades militares (Carrocera Fernández y Camino Mayor, 1996; Carrocera Fernández et al., 2023; Fanjul Peraza et all., 2023).

Fase plenomedieval en los siglos XI-XIII (Carrocera Fernández y Camino Mayor, 1996; Carrocera Fernández et al., 2023; García Álvarez-Busto y Muñiz López; Gutiérrez González y Suárez Manjón, 2010). A partir del siglo XVI, el castillo mantuvo su función militar y durante la Guerra Civil  como cuartel antes de convertirse en residencia de la familia Fierro (Fierro y Martín, 2015; Fanjul Peraza et al., 2023).

Estado de conservación

Alteraciones características de actividad antrópica en un espacio habitado durante siglos. Actualmente el enclave tiene un uso residencial y las reformas en el mismo se realizaron mediante seguimiento arqueológico. 

Leyendas y tradiciones

Se desconocen

Bibliografía básica

AVELLO ÁLVAREZ, J. L. (1985): Construcciones militares de la Edad Media en Asturias. Universidad de Oviedo. Tesis Doctoral inédita. PP: 1264-1291.

CARROCERA FERNÁNDEZ, E. y CAMINO MAYOR, J. (1996): «La Edad del Hierro en el territorio histórico de los astures o la realidad de un espacio administrativo romano», en C. Fernández Ochoa (Coord.): Los finisterres atlánticos en la Antigüedad. Época prerromana y romana. Gijón, pp. 57-60.

CARROCERA FERNÁNDEZ, E., SUÁREZ MANJÓN, P. y GARCÍA ÁLVAREZ-BUSTO, A. (2020-2021) “El castillo de San Martín (Soto del Barco, Asturias). Un enclave fortificado en la ría del Nalón”, en Cuadernos de Arquitectura y Fortificación, 7, dedicado a La creación de los primeros paisajes fortificados medievales en el noroeste peninsular: Castillos y fortificaciones en el periodo de la monarquía asturiana (c. 720-910), La Ergástula Ediciones, p. 151-162

FANJUL PERAZA, A., VEGA ALMAZÁN, D. y ALONSO LLAMAZARES, C., (2023): “El castro y castillo de San Martín. Revisión cronológica y material de una fortificación en la desembocadura del río Nalón (Soto del Barco, Asturias), en Sautuola/ XXVII-XVIII, Instituto de Prehistoria y Arqueología “Sautuola”, Santander, pp. 59-69

FERNÁNDEZ OCHOA, C. (1977): “La numismática romana de Asturias: una aproximación a su estudio”, Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, pp. 128-167

FERNÁNDEZ OCHOA, C. (1982): Asturias en la época romana, Madrid, p.293

FIERRO DEL VALLE, A. y MARTÍN, M. (2015): El Castillo de San Martín. Paso de ronda. Soto del Barco.

FIGAREDO, R. (1987): Hiedra, Historia y Piedra, Oviedo, p.184

GARCÍA ÁLVAREZ-BUSTO, A., MUÑIZ LÓPEZ, I. (2010) Arqueología medieval en Asturias. TREA, pp. 194-199

GARCÍA DÍAZ, P. (1995): «Poblamiento castreño en el territorio praviano. Concejos de Pravia y Muros del Nalón, (Asturias)» en 1º Congresso de Arqueología Peninsular: Port, 12-18 de Outubro de 1992. Actas/coord. por Vitor Olivera Jorge, Vol. 5. p. 246

GONZÁLEZ FIERRO Y ORDOÑEZ, F. (1941): «El Castillo de San Martín. Soto del Barco (Asturias), en Revista de la Universidad de Oviedo VI.

GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, J.A. y SUÁREZ MANJÓN, P. (2010): Catálogo Inventario de castillos y fortificaciones medievales y modernas de Asturias. Depositado en la Dirección General de Patrimonio. Consejería de Cultura y Turismo del Principado de Asturias. Inédito. YAC254

MAYA GONZÁLEZ, J.L. (1988): «15. El Castillo de San Martín», en La cultura material de los castros asturianos. Estudios de La Antigüedad 4/5. Publicacions de la Universitat Autónoma de Barcelona, p. 34

VILLA VALDÉS, A. (2007a): «El Chao Samartín (Grandas de Salime, Asturias) y el paisaje fortificado en la Asturias protohistórica», en L. Berrocal y P. Moret (Eds.): Paisajes fortificados de la Edad del Hierro. Las murallas protohistóricas de la Meseta y la vertiente atlántica en su contexto europeo. Bibliotheca Archaeologica Hispana 28. Madrid, pp. 191-212.

VILLA VALDÉS, A. (2007b): «Mil años de poblados fortificados en Asturias (siglos IX a.C.-II d.C.)», en J. A. Fernández-Tresguerres (Coord.): Astures y romanos: nuevas perspectivas. Real Instituto de Estudios Asturianos. Oviedo, 27-60.
VILLA VALDÉS, A. (2008): «El mundo castreño prerromano: la Edad del Hierro en Asturias», en J. Rodríguez Muñoz (Coor.): La Prehistoria en Asturias. Oviedo, 673-720.

 

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