El Castelo del Esteiro

El Castelo del Esteiro

Vista general de El Castelo del Esteiro (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

Localización

Calambre, parroquia de Serantes, Tapia

Catalogación

Descubierto por José Antonio Labandera Campoamor en 1966, fue reconocido en 1968 por José Manuel González y Fernández Valles, que lo añadió a su catálogo de castros de 1976. Incluido en el catálogo de castros marítimos realizado por Jorge Camino Mayor en 1989 y publicado en 1995, en la Carta Arqueológica del concejo de Tapia elaborada en 1991 por Maradona Adiego y Martínez Faedo y, más recientemente, en la revisión del inventario arqueológico de concejo llevada a cabo por Rubén Montes López. 

Régimen de Protección Legal

Incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) del 31 de mayo del 2011.

Descripción

Se distribuye a lo largo de un amplio espacio en el frente de costa formado por varios salientes y penínsulas delimitado por el flanco oriental y SE por el arroyo de La Fernada y el estero que forma en la playa de La Paloma.

1995: Camino Mayor, J.

Conjunto fortifidado de planta casi subrectangular con un extremo angosto en la vertiente costera que se subdivide en 5 recintos. El sistema de defensas se dispone alineado en ángulo recto por los flancos W-SW y E-SE, desde los acantilados hasta un valle fluvial paralelo, y se compone básicamente de fosos y parapetos. El foso más externo, 155 metros de largo y un metro de profundidad, presenta un trazado NW-SW. Unos 25 metros más al N discurre un segundo foso, 175 metros de largo y 2 metros de profundidad. Ambos convergen en el extremo SW en uno solo, están complementados por parapetos de hasta 3 metros de altura y delimitan el recinto más externo. 

Plano general de los elementos defensivos y recintos del Castelo (Camino Mayor, 1995)

El siguiente recinto se dispone entre el último foso descrito y otro que se dispone más al N, de una longitud de 125 metros y dos de profundidad. Al estar parcialmente colmatado, solo son visibles dos segmentos de 40 y 65 metros de longitud. Separado por un parapeto intermedio, más al N, se abre el siguiente foso, 175 metros de longitud y 2,5 de profundidad, del que también se aprecian dos tramos de 30 metros y 65 metros, que se bifurcan en dos líneas de unos 20 metros de largo en su extremo SE. Ambas zanjas delimitan el tercer recinto.

 

Fosos internos del flanco occidental del Castelo (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

El aparato defensivo del flanco NE-SW sigue a una cota mayor, el curso del arroyo de la Fesnada y conecta los fosos antes descritos con los acantilados septentrionales donde se abre la playa de La Paloma. Mayoritariamente se presentan como dos potentes terraplenes que, en el flanco septentrional, se transforman en tres pequeños fosos paralelos tallados en la roca con contrafosos intermedios. El espacio enmarcado por estas obras defensivas da lugar el recinto de mayores dimensiones, de planta rectangular con un alargamiento hace el NE y una superficie de 1,2 hectáreas. En su esquina SE se exhumaron los restos de una vivienda de planta circular. 

 

Tres foso paralelos en el sector NE de El Castelo (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

Dentro de este gran recinto, en el sector más septentrional y sobre un saliente costero se dispone el quinto recinto, que muestra una planta en forma semicircular con un brazo hacia el Norte. Tiene una extensión de 26 ha y pudo haber estado conectado a dos islotes que se localizan al NW. Las dimensiones de este espacio nuclear y el gran recinto en el que se enmarca son de unos 100 metros por 175 metros. Los restantes recintos que se concentran en el sector SW, tienen una anchura de 20 a 30 metros y entre todos suman unas 64 áreas. (Camino Mayor, 1995:49-58)

 

Vista general de los recintos principales de El Castelo (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

1966: Labandera Campoamor, J. A.

El Castelo de El Esterio, considerado por el autor más que un castro una citania, estaría formado por dos recintos que, sumados a unos islotes que estaban unidos a tierra firme, alcanzarían una extensión total de 7 hectáreas. El más interno es descrito com «una amplia ciudadela de unas cien áreas; en su día, protegida ésta, por los abruptos acantilados, y por un foso y muro contra la parte de tierra, quedando totalmente aislada del resto de la población.” El muro marcaría un trazado semicircular de unos 100 metros de longitud, con una altura de 1,50 metros y rodearía la denominada ciudadela. 

Plano general de El Castelo de Esteiro según Labandera (Labandera Campoamor, 1966)

Fuera de esta “ciudadela” se extendería el segundo recinto defendido por “tres grandes fosos concéntricos respaldados por los correspondientes muros, levantados con los escombros extraídos de los fosos.» En frente orienal, sobre el arroyo «estaba defendido igualmente por murallas, también concéntricas; pero, de éstas, sólo se conserva la parte fundamental.” Todas las murallas, según este autor, tendrían 3 metros de ancho y otros tres de altura.

Vista general de la denominada «ciudadela» según Labandera (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

Del aparato defensivo más externo se describe un muro de unos 50 metros de longitud y 2,50 de altura, así como los cimientos de “dos murallas paralelas a 20 metros de separación» de casi cien metros de largo y 3 de altura media que fueron levantadas con los escombros extraídos de los fosos. Sus huellas, según el autor, se podían apreciar en la ensenada como un “gran banco de escombros” que llegaron a “cegar el estuario, cerrándolo a la navegación y dejándolo inservible como puerto”. Igualmente se refieren los “cimientos de un dique formado por grandes piedras clavadas verticalmente en el fango” y una longitud de 30 metros.  

Elementos defensivos de la llamada «ciudadela» según Labandera, restos de un recinto murado principal (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

Los fosos que complementaban a las murallas eran 6 y, según el autor, originariamente podrían haber tenido un ancho de 3 metros y en torno a 4 metros de profundidad. El que protegía la «ciudadela» tenía una longitud de 30 metros y una profundidad de 2 metros. El siguiente foso, el interior del recinto mayor, tendría 100 metros de largo, 2,50 de ancho y una profundidad variable, que llegaría a los 3 metros en el extremo SE. Le sigue el intermedio, 150 metros de recorrido, 3 de ancho y 2 de altura, y el más externo que, a su vez, es el más largo con 180 metros y 3 metros de ancho, mostrando apenas 1 metros de profundidad.

Línea defensiva más externa, cubierta por un plantación forestal (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

En el frente oriental se describen tres fosos paralelos de 25 metros de largo, 3 de ancho y 2 de profundidad. Todos los fosos iniciaban su recorrido desde “los acantilados de la costa, los del Oeste, a 40 metros de separación, pero esta distancia va disminuyendo gradualmente hasta la parte Sur, en donde enlazan con las murallas, separadas 20 m.” (Labandera Campoamor, 1966:486-489)

2021: Montes López, R. Villa Valdés, A. & Hevia González, S.

Es descrito como un castro de 6,5 ha defendido por un sistema de fosos y taludes que pudieron ser antiguas murallas; su espacio intramuro se configura en tres recintos, otros menores y un antecastro sobre la playa. “El asentamiento se extiende, a partir de un espacio nuclear delimitado por un foso y un talud que con trayectoria en arco acotan contra los acantilados un espacio de superficie próxima a las 0, 8 ha. Un segundo recinto, el más extenso, amplía sensiblemente la superficie del castro en todo su contorno. 

Elementos defensivos de la llamada del Castelo en el secto NE (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

Fue protegido hacia poniente con varios fosos que dibujan una línea defensiva desde los acantilados hacia el suroeste para, en marcado ángulo, prolongar el perímetro hacia el noreste delimitado en este frente con sendos taludes siguiendo el curso del arroyo. Varias líneas de fosos complementan su tramo más septentrional, frente a la playa de La Paloma. Finalmente, hacia el oeste, un tercer espacio queda comprendido entre las defensas descritas y dos profundos fosos de trazado paralelo a los anteriores.” (Rubén Montes et allí, 2021:390-391)

2014: Fanjul Peraza, A.

Castro costero de grandes dimensiones, unos 250 x 160 metros, subdividido en tres recintos internos. Según este autor el “castro ocupa una gran llanura donde sólo la vertiente Norte y la occidental quedan protegidas por la caída natural hacia el mar, mientras que el resto de los sectores son cortados de forma consecutiva por diferentes conjuntos de fosos, formando hasta tres recintos interiores bien diferenciados, gracias a la distancia que existe entre los conjuntos de fosos. El primer foso es de 155 m. de longitud y 1 m. de profundidad, al que sigue un parapeto forma- do por la tierra que se extrajo de su interior y que alcanza los 2 m. de altura. Pasados unos 65 m., encontramos un segundo conjunto formado por 2 fosos cortados en el centro por la pista actual y que tienen unos 125 m. de longitud y una media de 3 m. de profundidad. Finalmente, y a después de recorrer 120 m. hacia el interior del recinto, hallamos un foso curvo cerrando el final del promontorio costero, con unos 100 m. de longitud y apenas 1,5 m. de profundidad.” (Fanjul Peraza, 2014:307)

Periodización

En el Castelo se realizaron en los años 1969 y 1970 dos campañas de excavación de 500 m² de extensión; fueron llevadas a cabo por José Manuel Labandera Campoamor, maestro de escuela y aficionado a la arqueología, y el arqueólogo y  Orientalista Emilio Olávarri. Se exhumaron los restos de edificios de planta circular y rectangular, así como numerosos restos de cultura material (Labandera 1969; Camino 1995: 56). Elías Carrocera Fernández retomaría las excavaciones en 1999, no siendo publicados los resultados; durante estas intervenciones se amplió el sector previamente estudiado por José Antonio Labandera en 1969 y Emilio Olávarri en 1970 (Montes López et alli, 2021:392).

  Período Romano

Algunos fragmentos cerámicos de terra sigillata (base de Hispánica 15/17) y un bronce de Claudio muestran un horizonte de ocupación altoimperial, que parece prolongarse hasta el siglo II d.C . Sobre la cronología de 2 fragmentos de cerámica común o CNT AQTA (cerámicas comunes no torneadas de difusión aquitano-tarraconense) aunque se suelen encuadrar en “contextos tardíos, los fragmentos de El Esteiro corresponden, visto su contexto y materiales asociados, a un momento altoimperial como probablemente ocurra con el resto de cerámicas afines identificadas en asentamientos de tipología castreña (Montes López et alli, 2021:395).

 Edad del Hierro Indeterminado

No se descarta una fase previa de ocupación de la Edad del Hierro, al igual que otros recintos fortificados del Navia-Eo mejor estudiados (Montes López et alli, 2021:395).

  Edad Media

El enclave pudo tener niveles de ocupación fechados en la Edad Media ya que, según en un documento del Liber Testamentorum con fecha en el año 1006, el conde Fafila Spasandiz y su mujer, la condesa Urraca, realizaron una donación a San Salvador de Oviedo en la que se citaba, entre otras propiedades, un «castellum Calambre nominatum integrum, in ore maris situm» (Valdés Gallego, 2000: 543).

  Indeterminado

La noticias sobre otros materiales recuperados (bases de molino, raspador lítico, cuantas de collar pétreas, placas de pizarra, etc.) así como un gran conchero, en base a las referencias proporcionadas por el propio Labandera (1969: 491-495) la información obtenida por Camino a partir de los diarios de Olávarri (1995: 53-57), así como alguna piezas depositadas en el Ayuntamiento de Tapia de Casariego, podrían ser enmarcados entre la Edad del Hierro y período romano sin determinar.

    Estado de Conservación

    El Castelo ha sufrido con el paso del tiempo y la acción antrópica diversas explanaciones y colmataciones, así como el desprendimiento de parte del recinto, que según los vecinos más viejos, estaba unido a unos islotes. (Labandera Campoamor, 1966:489 Camino Mayor, 1995:53)

    Leyendas y Tradiciones

    El castro era atribuido a los moros (Camino Mayor, 1995:58)

    Bibliografía

    FANJUL PERAZA, A. (2014) Los Astures y el Poblamiento Castreño en Asturias. Tesis Doctoral. Universidad Autónoma de Madrid.

    LABANDERA CAMPOAMOR, J.A.(1966): “Identificación y estudio del Castelo del Esteiro”, en B.I.D.E.A, nº 68; Oviedo. pp:477-496. 

    MARADONA ADIEGO, J. M. y MARTÍNEZ FAEDO, L. (1991) Carta Arqueológica de Tapia de Casariego. Consejería de Cultura del Principado de Asturias. No publicada.

    MARADONA ADIEGO, J. M y MARTÍNEZ FAEDO, L. (1995). Inventario Arqueológico del concejo de Tapia de Casariego. En: Excavaciones arqueológicas en Asturias 1991-94. 1ª edición. Oviedo: Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias; p.174-175

    MONTES LÓPEZ, R. (2014) «Revisión del Inventario Arqueológico de Tapia de Casariego. VVAA. Excavaciones Arqueológicas en Asturias 2007-2012 En el Centenario del descubrimiento de la Peña de Candamo.

    MONTES LÓPEZ, R.; VILLA VALDÉS, Á. & HEVIA GONZÁLEZ, S. (2021) «Contribución al registro de cerámicas aquitano-tarraconenses en el Cantábrico occidental: El Castelo de El Esteiro (Tapia de Casariego, Asturias)». C. Fernández-Ochoa, C. Heras, Á. Morillo, M. Zarzalejos, C. Fernández-Ibáñez & R. Pina: De la costa al interior. Las cerámicas de importación en Hispania. V Congreso Internacional SECAH. Artículo

    VALDÉS GALLEGO, J.A. (2000) El Liber Testamentorum Ovetensis. Estudio filológico y edición. Oviedo. 

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