El Castro de Alava

Vista general del Castro de Alava, (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2010)

Localización

Alava, parroquia de Alava, Salas

Catalogación

Identificado en 1959 por José Manuel González y Fernández Valles, siendo añadido a su catálogo de castros de 1966 (González, 1976:177). Ha sido incluido en la Carta Arqueológica del concejo de Salas realizada en 1989 por Jorge Camino Mayor y Vicente Rodríguez Otero. 

Régimen de Protección Legal

Incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) el 23 de diciembre de 2013 y en el Catálogo Urbanístico de Salas. 

Descripción

Se localiza en una colina a 215 metros de altitud con un amplio dominio visual de la confluencia del río Narcea con el Pigüeña. El promontorio se caracteriza por los abruptos farallones calizos que lo bordean por el frente meridional y las fuertes pendientes en el resto, menos pronunciadas en el sector N.

 

Gracias a las intervenciones arqueológicas realizadas en el yacimiento durante los años 2018, 2019 y 2020 se tiene una imagen más precisa del aparato defensivo del enclave. Así, en el frente septentrional del espolón, se confirmó que el sistema defensivo  estaba compuesto por una serie de fosos escalonados. El más externo era de grandes dimensiones, mostrando una profundidad de 3,5 metros en su escarpe exterior y hasta los 9 en el interior. (Montes & Villa, 2019:213)

Detalle de el foso externo del Castro de Alava (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

El siguiente foso, que previamente a la excavación arqueológica aparentaba ser una terraza o berma, mostró una sección en artesa con unas dimensiones de 1,5 metros de ancho y una altura en su escarpe interno de 4 metros. Sobre éste, no se descartó la existencia de otro más.

El último elemento defensivo documentado durante dichas intervenciones consistió en los restos de una muralla monumental que debía disponerse en torno a la cima. (Montes & Villa, 2019:213)

 

En un estudio sobre los castros del concejo de Salas, Valentín Álverez Martínez, David Expósito Mangas y David González Álvarez, describen en este yacimiento “la presencia de taludes y aterrazamientos en la ladera N, dispuestos hasta en tres niveles, en los prados que dan al pueblo de Alava, y la existencia en el NW de un foso, que defiende la parte más desprotegida del poblado.”

El recinto es descrito como de planta ovalada, “delimitado, posiblemente, por una muralla, visto el reborde del recinto y los abundantes derrumbes de bloques pétreos más o menos escuadrados que se ven en la ladera S.” (Álvarez, Mangas & González-Álvarez, 2006:20)

Según la descripción de Margarita Fernández Mier se trataría de un asentamiento fortificado en espolón con laderas pronunciada hacia el S y el W. Su aparato defensivo se concentraría en el sector septentrional, donde “se aprecian fosos y murallas defensivas coincidiendo con el lugar de unión a la sierra y por donde el promontorio es menos acusado. Éstos tienen forma concéntrica y se localizan en trono al recinto superior; hay cuatro taludes que, progresivamente, van creando y delimitando una estructura en la cumbre de forma hemiesférica. El recinto, situado en la corona de este espolón, está delimitado por un foso interno y su correspondiente terraza. Tiene forma ovalada y superficie adaptada a las condiciones del montículo, que no so muy llanas. El acceso al mismo parece que se realizaba desde el collado, por donde se encuentra la línea defensiva, atravesándola por el costado de la ladera oriental.” (Fernández Mier, 1999:122)

Descrito por José Luis Maya como una colina de 250 metros de altitud unida a “un conjunto rocoso por el N a través de un itsmo que da paso a la ladera más accesible y difícil, en especial la parte que cae sobre el Narcea. El recinto es oblongo, de unos 185 metros de eje mayor en dirección NE-SW y unos 60 metros en el opuesto.” (Maya González, 1988:35)

Periodización

El conocimiento sobre la antigüedad del enclave se debía a las noticias de diversos hallazgos ocasionales sin contrastar, suponiéndose para el mismo un origen entre el Bronce Final y la Primera Edad del Hierro con niveles ocupacionales que perdurarían hasta período romano en relación con las explotaciones mineras auríferas de la sierra de Bixega, Carlés o Ablaneda.

En el yacimiento se realizaron una serie de excavaciones arqueológicas en los años 2018, 2019 y 2020 como parte de la segunda fase del denominado Proyecto Beriso, del Aula de Extensión Universitaria Valdés Salas y de la Fundación Valdés Salas para conocer su antigüedad y precisar la morfología del mismo.

La intervención, por el momento, no proporcionó evidencia alguna de niveles de ocupación coetáneos a la fabricación de unas hachas de talón que habían sido encontradas en la base del enclave el siglo pasado y que llevaban la fundación del mismo al Bronce Final. Sí se confirmaron horizontes pertenecientes a la Segunda Edad del Hierro que contrastan con la total ausencia de restos romanos. (Montes & Villa, 2019:213)

 

José Luis Maya refiere que “en una oquedad en la caliza de base, de la ladera más accesible, apareció un depósito de siete hachas de talón y anillas de las que únicamente se consiguió salvar una, hallazgo que plantea la problemática de por qué en recintos fortificados se encuentran piezas del Bronce Final, teóricamente más antiguas que los castros.” (Maya González, 1988:35)

El hacha conservada es descrita como “una pieza de talón largo, que posee parte del muñón de fundición y cuyas anillas laterales se han perdido, conservándose exclusivamente en sus inicios. La hoja es larga, con poco filo y mellado, contando con sendas nerviaciones laterales y una central. Su pátina es oscura y las rebabas de fundición están pulidas.” Las dimensiones del hacha eran de “202 mm de longitud y 44 mm de anchura máxima en el filo.” (Maya González, 1988:71)

Igualmente refiere la existencia de “dos catilli de sendos molinos giratorios. Uno de ellos estaba en la iglesia del pueblo, correspondiente al tipo sencillo (tipo 3) y el otro estaba depositado bajo el hórreo de un vecino, que lo había encontrado superficialmente. Este es el más interesante por ser de los escasos ejemplos del tipo 2, esto es con decoración.” Según dicho autor, solo se conservaba su mitad, era de “color grisáceo y de altura considerable, llevando excavado lateralmente un hueco enmarcado por un cuadrado grabado, de cada uno de cuyos ángulos salía una línea rematada en un circulito.»

Igualmente refiere que pudo localizar esta pieza en el Tabularium Artis Asturiensis enmarcándola en un “momento lógicamente más tardío, centrado en torno al cambio de Era.” (Maya González, 1988:35)

Estado de conservación

En el espacio intramuros se aprecian hoyos de saqueo provocados por buscadores de tesoros, la excavación de trincheras durante la Guerra Civil y particularmente relevante  la instalación de una torre eléctrica en la cima.(Álvarez, Expósito y González, 2006:16-26).

Leyendas y documentación histórica

La referencia más antigua sobre el entorno del castro y el pueblo de Alava es del año 889, se trata de la donación del diácono Tilleus al presbítero Riciulfo del monasterio de San Esteban en la que se refiere «… quem in ipso loco Sancti Stefani comorantes sumus in uilla quem dicunt Elaba iusta flumen Narcegia… (García, 1962:46). Dicha información es muy interesante ya el documento ha sido considerado auténtico, lo que confirma la existencia de un asentamiento no fortificado durante el siglo IX en las cercanías del recinto fortificado (Fernández Mier, 1999:124).

Otras menciones más tardías, ya del año 1122, son la donación de los condes Suero y Enderquinta del monasterio de Curniana al de Cluny, así como la correspondiente al año 1128 de una supuesta donación a la Iglesia de Uviéu en la que se menciona la villa de Alaba y el monasterio de San Esteban (Fernández Mier, 1999:124)

Bibliografía

ÁLVAREZ MARTÍNEZ, V. EXPÓSITO MANGAS, D. & GONZÁLEZ-ÁLVAREZ, D. (2006) “Los castros del concejo de Salas”. Salas en el camino, Nº. 3. pp.16-26

BLAS CORTINA, M.A.(1983): La prehistoria reciente de Asturias. Estudios de Arqueología Asturiana nº1. Oviedo.

FANJUL PERAZA, A.(2004) Los Castros de Asturias, una revisión territorial y funcional. Ayuntamiento de Teberga.

FANJUL PERAZA, A.(2014) Los Astures y el Poblamiento Castreño en Asturias. Tesis Doctoral. Universidad Autónoma de Madrid.

FERNÁNDEZ MIER, M. (1999) Génesis del territorio en la Edad Media. Arqueología del paisaje y evolución histórica en la montaña asturiana. Universidad de Oviedo.

GARCÍA LARRAGUETA, S. (1962): Colección de documentos de la Catedral de Oviedo. IDEA, Oviedo

GONZÁLEZ Y FERNÁNDEZ-VALLES, J. M. (1976), Miscelánea Histórica Asturiana. Oviedo.

MAYA GONZÁLEZ, J.L. (1988): La cultura material de los castros asturianos. Estudios de La Antigüedad 4/5. Publicacions de la Universitat Autónoma de Barcelona.

MONTES LÓPEZ, R. & VILLA VALDÉS, A. (2019): “El Proyecto Beriso. Investigación arqueológica en el valle del Narcea. Los castros de Pena Aguda, en Boinás (Belmonte de Miranda) y Alava (Salas)”, en Á. Villa Valdés & F. Rodríguez del Cueto (Dir. & Coord.): Arqueología castreña en Asturias. Contribuciones a la conmemoración del Día García y Bellido. Oviedo, 197-218.

 

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