El Picón de La Coroza

El Picón de La Coroza

Vista general del Picón de La Coroza, (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

Localización

La Coroza, parroquia de Campos y Salave, Tapia

Referencias y Catalogación

Identificado en 1967 por José Antonio Labandera Campoamor y, posteriormente, en 1968 reconocido por José Manuel González y Fernández Valles. Fue incluido en la Carta Arqueológica del concejo de Tapia elaborada en 1991 por Maradona Adiego y Martínez Faedo y reconocido durante la revisión del inventario arqueológico de concejo llevada a cabo por Rubén Montes López. En 2001 Alfonso Menéndez Granda realizó una pequeña intervención arqueológica en el yacimiento.

Régimen de Protección Legal

Incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) el 31 de mayo de 2011 y el catálogo urbanístico del concejo. 

Descripción

Se localiza en un promontorio destacado en el paisaje de unos 78 metros de altitud que se levanta en la rasa a apenas unos 1.700 metros del frente litoral, desde donde se tiene un amplio dominio visual de la llanura que lo circunda.

  2020

Imagen aérea del Picón desde el SE (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

El yacimiento parece organizarse en dos recintos, uno superior de unos 80 x 80 metros y una superficie interna de unos 7.200 m² complementado con otro dispuesto en abanico por su frente oriental a una cota inferior de unos 100 x 50 metros. El superior o acrópolis es el que ha sido interpretado como recinto del castro, aunque no descartamos otro inferior, dando lugar ambos a un espacio escalonado de unos 150 x 85 metros de aproximadamente 9.900 m².

Foso intermedio del Picón de La Coroza (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

Los elementos defensivos se componen de un potente terraplén que rodea todo el recinto superior y alcanza una altura máxima de 7 metros en el sector SW y una media de 5 a 6 metros en el resto de las vertientes. Solamente en la oriental, donde se une al recinto inferior, presenta una altura inferior que apenas rebasa los 2 metros, posiblemente desvirtuado por la acción antrópica.

Los sondeos realizados en el yacimiento confirmaron la existencia de una muralla que posiblemente rodeaba todo el perímetro del recinto superior (Villa, 2007: 279) El recinto inferior también muestra indicios de un talud delimitador, con alturas que llegan a los 4 metros en los sectores mejor conservados.

 

Foso externo del Picón de La Coroza (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

Los siguientes elementos defensivos estaban conformados por una serie de tres fosos y dos parapetos intermedios que protegían los flancos SW y S, justo bajo el talud perimetral. El más interno conserva una longitud de 72 metros y se concentra principalmente en el frente SW. Tiene un ancho de 7 metros y una profundidad tanto en su escarpe interno como en el externo de casi 2 metros.

Le antecede un parapeto térreo de unos 7 metros de ancho seguido de otro foso de 107 metros de longitud y 6 de ancho, cuyo escarpe interior alcanza los 3 metros de altura frente al exterior de 2 metros. Un parapeto de 8 metros de ancho lo separa del foso externo, que rodea todo el frente meridional y suroccidental a lo largo de 130 metros mostrando un ancho de 5 metros.

La acción antrópica ha desvirtuado tanto la morfología del enclave que no debería descartarse la extensión de su aparato defensivo por las restantes vertientes del promontorio, incluso rodeando el recinto inferior del sector oriental.

Reconocimiento realizado el 08 de Febrero de 2020 por F. Marcos García González y Eduardo Pérez-Fernández.

 

  2014

Descrito como castro en corona de grandes dimensiones, de unos 100 x 80 m. El espacio intramuros es llano, de forma oval y estaba defendido por una sucesión de «3 fosos con 2 contrafosos intermedios, que en la actualidad son sólo perceptibles con claridad en el sector Sur y Oeste, mientras que en el resto de las vertientes han sido casi completamente destruidas.”

En el sector occidental del castro, el recinto estaba delimitado por un talud de 6 metros de altura, seguido del primer foso, de unos 10 metros de anchura y 4 de profundidad. Un contrafoso de 3 metros separa el primer foso del segundo, de unos 9 metros de ancho y 2 de profundidad. El tercer y último foso tiene 6 metros de anchura y hasta 2,5 metros de profundidad. Los elementos defensivos se suavizan en el sector meridional, desapareciendo en los otros sectores debido a las destrucciones recientes.(Fanjul, 2014:310)

 

  2007

Basándose en el archivo personal del profesor González el recinto interno se organiza en “varias terrazas escalonadas hacia Oriente a partir de una plataforma superior o acrópolis y la disposición de los fosos perimetrales, con mayor desarrollo sobre los flancos meridional y occidental donde llegan a sucederse en número de tres con sus correspondientes contrafosos” (Villa,2007:279)

  1970

Según Labandera, el enclave fue reconocido como castro “en 1967 con motivo de los trabajos exploratorios del canal romano. Aunque de forma indirecta se hace alusión al mismo en una publicación de la Oficina de Turismo de Tapia correspondiente al año 1965. Dice así: “La parroquia de Santa María de Campos, situada en el Picón, que era el más elevado de los terrenos circundantes y que en ellas se advertían fosos y contrafosos, infiriéndose de todo que había sido defendida y Campos de batalla, de donde les viene el nombre de aquella parroquia por estar la iglesia en los terrenos de los mismos”. El autor igualmente añade que “…se comprende allí La Coroza, que antes se llamó Coraja y Coroza, cuyo nombre proviene de uno de los fosos inmediatos a la casa que así se llama hoy”. (Labandera, 1970:68)

Periodización

Se realizó una pequeña campaña arqueológica a petición del Servicio de Infraestructuras Rurales entre el 20 y el 25 de noviembre de 2001, abriéndose hasta siete sondeos que se distribuyeron sobre el recinto superior y las parcelas exteriores del flanco occidental. Estos trabajos fueron realizados bajo la supervisión técnica de Alfonso Menéndez Granda dentro del marco del Plan Arqueológico de la Cuenca del Navia. En tres de los sondeos, S-6 , S-7 y S-5, no se documentó la presencia de horizontes de antropización antigua. (Villa, 2007:279)

  Segunda Edad del Hierro

Planimetría del yacimiento y sondeos realizado en el Picón en 2001(Imagen: Villa:2021:278)

En el sondeo S-1, realizado en la plataforma que corona el recinto, se reconocieron niveles de deposición con presencia de materiales cerámicos de producción indígena. Fueron fabricados sin torno y cocidos en ambiente oxidante con superficies bruñidas, pudiendo enmarcarse en cronologías prerromanas de la Segunda Edad del Hierro. Igualmente se identificaron dos estructuras de anclaje para postes conformadas por lajas de granito y bloques redondeados de cuarcita. Bajo estos depósitos y culminando el talud que delimita la plataforma superior, se reconocieron los restos de una muralla que rodeaba al perímetro de la corona. (Villa, 2007:279)

  Edad del Bronce Final

En el sondeo S-1, bajo el nivel de derrumbe asociado al paramento interno de la muralla de la Segunda Edad del Hierro se halló el muñón de fundición de un hacha de talón que ha sido enmarcado en el Bronce Final y que podría relacionarse con la fundación del recinto fortificado.(Villa, 2007:279)

  Indeterminado

En los sondeos S-3 y S-4, bajo unos depósitos superficiales se documentó un horizonte de bloque pétreos manipulados intencionalmente que han sido interpretados como elementos defensivos complementarios antepuestos a los fosos y parapetos, a modo de barreras de piedras para dificultar el acceso o como los restos de un vial antiguo de asignación indeterminada asociado al poblado. Igualmente, en el sondeo S-2, abierto en el espacio central de la corona, se documentaron dos horizontes de ocupación indeterminados con hoyos de poste. (Villa, 2007:279)

Según la intervención arqueológica parecen constatarse fases ocupacionales enmarcables en la Segunda Edad del Hierro, con un posible origen fundacional en el Bronce Final. Aunque no se han documentado materiales romanos no se debería descartar un horizonte enmarcable en los primeros siglos d.C. 

Estado de Conservación

Desde que fue visitado por el profesor González, ha sido bastante alterado. Así, “hacia 1985, con motivo de las obras de abastecimiento de agua, fue abierta una trinchera que puso al descubierto algunas cabañas y diverso material cerámico en paradero hoy desconocido. Años más tarde, en 1997, se produjo la última y más grave agresión -en extensión y profundidad de daños- como consecuencia de la apertura de la red de caminos requeridos por la concentración parcelaria de la marina que se ejecutó sin control arqueológico a pesar de las indicaciones expresadas en este sentido en el informe técnico.” (Villa, :279)

El yacimiento se encuentra afectado por un cementerio, depósitos de agua, conducciones diversas, vertederos ilegales y caminos, afectando la morfología descrita por González en los años 60.

Leyendas y tradiciones

Se desconocen

Bibliografía

CAMINO MAYOR, J. (1994): Informe y propuesta de actuación arqueológica de la concentración parcelaria de la Marina (Tapia de Casariego). Empresa Asturiana de Servicios Agrarios S.A. con depósito en el Servicio de Patrimonio Histórico de la Consejería de Educación y Cultura.

CAMINO MAYOR, J. (1995), Los castros marítimos en Asturias, Fuentes y Estudios de Historia de Asturias, 7, RIDEA, Oviedo.

FANJUL PERAZA, A.(2004) Los Castros de Asturias, una revisión territorial y funcional. Ayuntamiento de Teberga. 

FANJUL PERAZA, A.(2014) Los Astures y el Poblamiento Castreño en Asturias. Tesis Doctoral. Universidad Autónoma de Madrid.

GONZÁLEZ Y FERNÁNDEZ-VALLES, J. M. (1976), Miscelánea Histórica Asturiana. Oviedo.

LABANDERA CAMPOAMOR, J.A. (1970): “Castros de Occidente. Primer avance”, en B.I.D.E.A, 66. Oviedo

VILLA VALDÉS, Á. (2007) El castro de El Picón (La Coroza, Tapia de Casariego): un poblado fortificado de la edad del bronce en la marina occidental asturiana. En: Excavaciones arqueológicas en Asturias 1999-02. [Oviedo]: Consejería de Cultura, Comunicación Social y Turismo.

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