La Corona Picu Llanza

Localización

Pico Llanza, parroquia de La Pereda, La Ribera y La Manzaneda, parroquia de Santa Eulalia de Manzaneda, Uviéu

Denominación

La Corona, Picu Llanza

Historiografía

Reconocido en 1951 por José Manuel González y Fernández Valles y añadido a su catálogo de castros de 1966. Añadido a el Inventario Arqueológico del concejo de Uviéu elaborado en 1984 por Beatriz Junquera Lantero y en el de Ribera de Arriba realizado por Rogelio Estrada García en 1998.

Régimen de Protección Legal

Incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) el 23 de diciembre de 2013 y en los Catálogos Urbanísticos de los concejos de Ribera de Arriba y Uviéu. 

Descripción Arqueológica

Se encuentra en un cerro calcáreo a una altitud de 445 m.s.n.m. con un amplio dominio visual sobre buena parte del área central asturiana y el valle del río Nalón en su curso medio. El topónimo que recibe el enclave se refiere a su forma de corona o anillo, que a su vez da lugar a un amesetamiento dispuesto concéntricamente alrededor de la parte superior. Fue descrito como recinto de planta ovoide conformado por una terraza o plataforma rodeada “por un muro moderno y un anillo de piedra suelta que cae sobre las laderas” (Junquera Lanteiro, 1982). En 1998 Estrada define el enclave como un recinto de unos 78 x 71 metros de planta más o menos oval, un tanto achatada en dos de sus extremos. Concéntricamente a la cumbre se dispone un anillo pétreo definido por un talud, producto de la acumulación de derrumbes de la antigua muralla. Entre este anillo y la cumbre, existe un amesetamiento de forma anular donde se asentarían las edificaciones (Estrada García, 1998).

También ha sido descrito como castro de medianas dimensiones, de unos 60 x 60 metros definido por un recinto casi completamente circular, sin fosos, defendido por una muralla de piedra caliza, carente de argamasa, que rodea la cima. En su interior, en el sector SW, se reconocieron las huellas de “posibles taludes y las bases de unas también posibles estructuras de habitación, de época indeterminada. Los restos de la muralla debían medir “como mínimo 2 metros de altura y rondaría los 1-1,5 metros, quizás 2 metros de ancho según qué parte del recinto” conservándose en mejor estado en el sector NE. Según estos autores, la conservación de la muralla podría responder a una reutilización reciente como cerco para el ganado. Como complemento a ésta, en el frente SW del enclave, los afloramientos calizos naturales del terreno han sido interpretados como posible defensa, junto a la pronunciada pendiente (Fanjul Peraza y Menéndez Bueyes, 2004).

Cultura Material

Dos hachas pulimentadas provenientes del yacimiento, adquiridas para la colección Soto Cortés en 1890, interpretadas como un arcaismo descontextualizado y una pieza de molino de vaivén oblongo localizada por el profesor González (Maya, 1988; Estrada García, 1998). Junquera Lantero, durante la elaboración del Inventario Arqueológico de Uviéu, localizó sobre el derrumbe de la muralla, en el extremo W-NW del enclave un fragmento de arenisca interpretada como piedra afiladera (Junquera Lantero, 1982). También se refiere el hallazgo de un machacador de cuarcita de forma triangular y una mano de moler caliza (Fanjul Peraza y Menéndez Bueyes, 2004).

Periodización

La ausencia de excavaciones científicas impide contextualizar adecuadamente los objetos recuperados ya que son poco representativos desde el punto de vista cronológico. El castro probablemente estuvo romanizado sin descartar una fase anterior de la Edad del Hierro.

Estado de conservación

En el espacio intramuros amesetado se aprecian hoyos de saqueo provocados por exploraciones de buscadores de tesoros, particularmente relevantes en sus sectores nororiental y occidental (Estrada García, 1998).

Leyendas y tradiciones

Para los eruditos del siglo XIX, basándose solo en la homonimia, el «Pico Lancia» era la famosa ciudad astur asediada por los romanos, una consideración completamente descartada en la actualidad.

Bibliografía

BLAS CORTINA, M.A. y MAYA, J.L. (1974): “Hachas pulimentadas en castros asturianos”, B.I.D.E.A, nº 81. Oviedo. pp.191-216

ESTRADA GARCÍA, R. (1998): «Castro de La Corona o Picu Llanza. Ficha 13.» Inventario Arqueológico del concejo de Ribera de Arriba. Consejería de Cultura del Principado de Asturias. No publicada.

FANJUL PERAZA, A.(2004) Los Castros de Asturias, una revisión territorial y funcional. Ayuntamiento de Teberga.

FANJUL PERAZA, A. y MENÉNDEZ BUEYES, L. R. (2004). El complejo castreño de los astures transmontanos. Ediciones Universidad Salamanca.

FANJUL PERAZA, A.(2014) Los Astures y el Poblamiento Castreño en Asturias. Tesis Doctoral. Universidad Autónoma de Madrid.

GONZÁLEZ Y FERNÁNDEZ-VALLES, J. M. (1976), Miscelánea Histórica Asturiana. Oviedo.

JUNQUERA LANTERO, B. (1982): «Castro de Pico La Corona o Pico Llanza de La Manzaneda. Ficha 10.» Inventario Arqueológico del concejo de Oviedo. Consejería de Cultura del Principado de Asturias. No publicada.

MAYA GONZÁLEZ, J.L. (1988): La cultura material de los castros asturianos. Estudios de La Antigüedad 4/5. Publicacions de la Universitat Autónoma de Barcelona. p.61

TUÑON y QUIRÓS, E.G. (1890): “Guerra de los romanos en Asturias”, Memorias asturianas dispuestas por Protasio González Solís y Cabal (4 de Septiembre de 1860), Madrid. (pp. 192-193).

 

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