Peñe Pandu

Peñe Pandu

Vista general del Pandu (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2016)

Localización

Les Roces, parroquia de Villanueva, Cangues d’Onís

Catalogación

Identificado como recinto fortificado por Eduardo Pérez-Fernández, siendo entregada el 18 de febrero de 2016 su correspondiente ficha en la Consejería de Educación, Ciencias y Deportes del Principáu d’Asturies para su inclusión en el inventario arqueológico del concejo de Cangues d’Onís.

Régimen de Protección Legal

Pendiente de su inclusión en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA).

Descripción

Ocupa una de las cimas más occidentales del conjunto de elevaciones llamada Monte de Olicio, en el márgen derecho del Sella. Es un cerro calizo avocado a río en la línea de cumbres entre el Timuerzu (476 m) que se levanta sobre Villanueva y El Cerru Faes (404 m), ya sobre Arriondas. 

2016: Pérez-Fernández, E.

Recinto de unos 110 metros el eje NE-SW por 55 m en el NW-SE y que se define por su articulación en tres espacios muy aptos para el hábitat de unos 4360 m². Morfológicamente, su ordenamiento poliorcético se caracteriza por la pontenciación de las defensas naturales de la elevación mediante un terraplén en la cima, precedido de un aterrazamiento o berma y un foso que rodean los frentes septentrional y oriental.

Vista de Peñe Pandu desde el valle del Sella, con los Picos de Europa al fondo (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2022)

El yacimiento presenta un peculiar sistema defensivo que aprovecha las cualidades orográficas de las laderas meridionales del cerro y queda configurado en las restantes por dos líneas concéntricas de fortificación sucesivas, cortadas en perpendicular por una gran zanja de unos 30 metros de longitud y trazado rectilíneo que divide a modo de eje el recinto en dos. El aspecto defensivo se ve además acrecentado por la presencia de un áspero lapiaz que dificulta el avance por la ladera.

Vista desde el Norte, donde se aprecia el aparato defensivo del enclave, compuesto por dos líneas de posibles muralla  (Diseño: Eduardo Pérez-Fernández © 2016)

El primer elemento defensivo es una gran zanja tallada enteramente en el lapiaz que describe una trayectoria curvilínea cortando el acceso por el extremo oriental del frente septentrional. Con unos 52 metros totales de longitud, alcanza en el tercio oriental hasta 5 metros de ancho y una profundidad de 4 m en su cara externa y 3 m en la interna, ambas completamente verticales. Hacia el W, en cambio, se va estrechando, quedando en unos 4 m al tiempo que se reduce la profundidad a 2 m. La gran multitud de bloques pétreos calizos que lo rellenan pertenecen a los derrumbes de una muralla que se encuentra unos metros más arriba e impiden evaluar la sección de su caja original, que en principio parece que fue en “U”. De todas formas, no sabemos a ciencia cierta si se trata de un foso o una gran zanja minera posterior. 

A la izquierda, línea compuesta por una profunda trinchera, posible foso o zanja minera (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2016)

En su extremo más oriental, se aprecia un anillo de canchales calizos que, al igual que los que rellenan la zanja anteriormente descrita, delatan la existencia de una muralla de unos 134 m de longitud y discurren intermiténtemente a lo largo de toda la ladera septentrional y occidental. Formados por grandes y medianos bloques calcáreos, indican que fue levantada mediante mampuestos en seco extraídos del mismo cerro. Asimismo, en algunos sectores y bajo el derrumbe, se pueden apreciar los restos de un doble basemento con un ancho de unos 2,5 m, lo que indica que se erigió según la técnica constructiva de doble lienzo.

 

Detalle de los derrumbes de la muralla inferior (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2016)

El amplio espacio que abraza esta primera línea defensiva establece un recinto de unos 130 m de longitud en su eje mayor, con orientación NE-SW, y un ancho máximo de unos 55 m en su eje menor. La superficie cercada se adapta a las laderas septentrional y occidental del promontorio manifestando una planta de forma irregular con una extensión aproximada de 3660 m².

Derrumbes de la muralla superior (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2016)

Unos 33 m ladera arriba, se aprecia otra gran cantidad de derrumbes de bloques calcáreos que delatan la existencia de una nueva línea defensiva concéntrica que describe una trayectoria arqueada y que protege la cima desde los farallones del extremo occidental hasta los del oriental. Con una longitud total de 53 m, esta estructura manifiesta unas características semejantes a la línea defensiva inferior, pues fue levantada también con mampuestos calizos en seco, sin ningún tipo de argamasa, mediante la misma técnica constructiva de doble lienzo y con un ancho en torno a los 2,50 m.

Derrumbes de las dos líneas de murallas de la Peñe Pandu (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2016)

Este último sistema de defensas da lugar a un espacio de ocupación en la cima que se puede subdividir a la vez en dos recintos. El de mayores dimensiones se encuentra en la zona más elevada del extremo oriental del promontorio, delimitado por la cerca y la verticalidad de las laderas meridionales. Consiste en un recinto de unos 55 x 25 m, de planta alargada dispuesta de E a W en abanico y que se adapta a los orografía del cerro, con un espacio interior bastante apto para el hábitat de unos 820 m². El otro recinto se encuentra inmediatamente al W del anteriormente descrito, separado de éste por la gran zanja antes citada y presentando un tamaño menor, unos 45 x 10 m. Su superficie intramuros es de unos 325 m² y se dispone a lo largo del extremo occidental de la cima, mostrando una planta alargada y tendencia lenticular con orientación NE-SW.

 

Vista general de los recintos de la Peñe Pandu y el aparato defensivo que los configura.(Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2016)

El elemento más complicado de interpretar es una gran zanja que separa los dos recintos cortando perpendicularmente las líneas de muralla, desde la base a la cima de la elevación. Tallada en el sustrato rocoso, tiene unos 30 m de longitud, 3 m de ancho y otros 3 de profundidad. Debido a la gran cantidad de bloques pétreos calizos que lo rellenan, es imposible evaluar en su justa medida la sección de su caja original e interpretar esta estructura tan peculiar. Esta posición tan atípica y su relación con el resto de defensas quizás se deba a una restructuración y reorganización de un asentamiento anterior con el fin de concentrar el hábitat en la parte alta del cerro y en su extremo oriental para así potenciar su carácter defensivo o que se trate de algún tipo de zanja de carácter minero posterior al recinto fortificado.

Gran zanja que corta perpendicularmente el recinto y sus defensas (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2016)

Periodización
  Indeterminada

Tanto las referencias legendarias al lugar, su morfología roquera así como su cercanía al monasterio de Villanueva, parecen indicar, con mucha prudencia, su adscripción a un período medieval indeterminado. 

Estado de Conservación

La erosión ha afectado a las defensas del recinto.

Leyendas y Tradiciones

Según Francisco de Paula Mellado, en su libro Recuerdos de un viage por España, publicado en 1849:

“…a las riberas del rio Sella, el histórico monasterio de San Pedro de Villanueva, que se alza al pie del elevadísimo monte llamado en viejas crónicas Olicio, y hoy Osuna…”.

Otra posible referencia a este yacimiento en una leyenda de La Argayada, contada por José B. Arduengo Caso, en su libro Monografía de Amieva:

«Elevando al cielo sus fortísimas torres, rodeado de encinas seculares y ginantescos robles, circuido de profundos fosos y dominando toda la anchura del Valle de Margolles, alzábase majestuoso e imponente el castillo roquero de los Condes de Olicio, edificado no lejos del lugar donde, años atrás, el Rey Favila había hallado trágica muerte entre las garras de un oso.»

Según este autor, los hechos sucedieron durante el reinado de Ramiro I, en el 844, después de su victoria sobre el Conde Nepociano, en el territorio oriental asturiano y que había dejado desde Ribadesella hasta Cangas de Onís en manos del conde Arnulfo, Conde de Olicio. Se refiere al ataque del territorio por una hueste de normandos que «viendo la subida áspera y difícil, pasaron de largo, dando la vuelta que el río hace en Triongo…» se detuvieron en el pueblo de Las Rozas y saquearon la cercana capilla de San Bartolomé. Por la noche los normandos intentaron atacar la fortificación pero una tormenta humedeció el suelo e hizo abrirse la montaña, aplastando a los piratas. La Argayada es un impresionante canchal calizo que si dispone por la ladera meridional del Pandu (Arduengo Caso: 212-215). 

 

Bibliografía

ARDUENGO CASO, J.B. (2000) Monografía de Amieva. Imprenta la Versal. Gijón.

DE PAULA MELLADO, F. (1849) Recuerdos de un viage por España. 

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