Pico Castello de Vorducedo

Localización

Castello, parroquia de Vorducedo, Ayande

Denominación

El Pico Castello, El Pico Castelo, El Pico Castiello, Castello 

Historiografía

Identificado el 25 de julio de 1956 por José Manuel González y Fernández Valles, siendo añadido a su catálogo de castros de 1966. Incluido en la Carta Arqueológica del concejo de Ayande elaborada en 1990 por Jorge Camino Mayor y Yolanda Viniegra Pacheco. 

Régimen de Protección Legal

Incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) del 23 de diciembre del 2013 y en el Catálogo Urbanístico del concejo de Ayande.

Descripción Arqueológica

Recinto de difícil definición debido a las diversas alteraciones que ha sufrido la colina. Se localiza en una pequeña loma a 836 m.s.n.m. en la parte alta de un contrafuerte derivado del Cordal de Verducedo hacia el N, a modo de resalte sobre el collado que lo une a la sierra por el S.  Dos torrenteras discurren por los lados E y W y un arroyo por el septentrional, aislando la colina del entorno inmediato.

Recinto de planta oval con tendencia rectangular y ángulos curvos con unas dimensiones aproximadas de 75 x 65 metros y superficie bastante llana con un ligero abombamiento o apuntamiento en la cima. Su aparato defensivo estaba compuesto por una serie de taludes escalonados y paralelos que, con trazado concéntrico, debieron extenderse por toda la colina, conservándose sus restos solo en los frentes E y SE (Camino y Viniegra, 1990). La línea defensiva superior que delimitaba el recinto es definida como un caballete elevado de un metro sobre el espacio intramuros y con caida en forma de escarpe de unos 5 metros hacia el exterior. Los numerosos derrumbes en este sector sugieren los vestigios de una muralla. En el extremo SE se documentó un gran socavón interpretado como un pozo de saqueo o cantera. La segunda o intermedia línea defensiva es descrita como una plataforma de 6 metros de ancho seguida de otro escarpe o talud de 2’50 metros de caída hacia el exterior, también con derrumbes de bloques de pizarra que fueron interpretados (González, 1976) como los restos de una muralla. La última línea defensiva o externa se dispone más abajo y está conformada por otra explanada, de entre 10 y 30 metros de anchura, seguida de otro talud elevado sobre la base de la colina entre 3’50 y 4 metros; según González (1976), este escarpe exterior rodeaba la loma a lo largo de unos 550 metros y los derrumbes reconocidos en su parte alta podrían indicar otra línea de muralla. Según Menéndez (2019), en algunas imágenes aéreas se pueden apreciar dos líneas de humedad que podrían indicar más estructuras negativas como fosos que, en paralelo, cerrarían la vertiente SW y enlazarían con los taludes del SE y E.

Periodización

El hallazgo más importante de yacimiento arqueológico es una arracada aúrea que fue hallada alrededor de los años 1932 o 1934 por gente de la zona hacia la parte inferior del acceso al castro. La pieza fue comprada por Joaquín Manzanares a su posesor, Justo Castrillón (González y Manzanares; Menéndez, 2019).

Los vecinos que la encontraron también refirieron la aparición de «fragmentos de cacharros» y una pieza de piedra redondeada que pudiera ser una catillus (González y Manzanares, 1959) así como un fragmento de tegulae o teja plana con pestaña (Maya, 1988).

Aunque no ha sido excavado, los materiales hallados, como la arracada, parecen referirse al momento prerromano, mientras que la existencia de tegula indica una pervivencia romana, que podría tener relación con la ubicación del enclave en un área de intensa explotación aurífera en época altoimperial.

Estado de conservación

Es descrito como malo debido a la «destrucción de gran parte de las defensas por la roturación de las fincas y establecimiento de dos caseríos», además de haber sufrido varios saqueos y la erosión en ladera (Camino y Viniegra, 1990).

Leyendas y tradiciones

Los vecinos que excavaron en Castello en 1932 o 1934 fueron orientados por una tradición oral que decía que «En el Castello de frente la Mesa, hay un tesoro. Cavarás en la parte de abajo, de la Baragaña, a la Palomera» (González y Manzanares, 1959).

Bibliografía

CAMINO MAYOR, J. y VINIEGRA PACHECO, Y. (1990): Carta Arqueológica de Allande. Consejería de Cultura del Principado de Asturias. No publicada.

FANJUL PERAZA, A.(2004): Los castros de Asturias. Una revisión territorial y funcional. Teverga, Ayuntamiento de Teverga. Pp:178-179

FANJUL PERAZA, A.(2014) Los Astures y el Poblamiento Castreño en Asturias. Tesis Doctoral. Universidad Autónoma de Madrid.

GARCÍA LINARES, A. (1982b): «Una lápida a los lares viales en Comba (Allande)», Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos. 107.

GONZÁLEZ Y FERNÁNDEZ-VALLES, J. M. y MANZANARES RODRÍGUEZ, J. (1959), «Arracada de oro procedente de un castro de Berducedo (Asturias)» Archivo Español de Arqueología, XXXII:115-120

GONZÁLEZ Y FERNÁNDEZ-VALLES, J. M. (1976), Miscelánea Histórica Asturiana. Oviedo.

GONZÁLEZ Y FERNÁNDEZ-VALLES, J. M. (1978), Asturias protohistórica, Historia de Asturias, 2, Ed. Ayalga, Salinas.

MAYA GONZÁLEZ, J. L. (1988): La cultura material de los castros asturianos. Barcelona. Universitat Autonoma de Barcelona.

MENÉNDEZ BLANCO, A. (2019), Estudios diacrónicos del paisaje y del poblamiento en el noroeste ibérico: el territorio de Ayande (siglos I-XIII). Tesis Doctoral. Universidad de Oviedo.

 

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