Picu el Castiel.lu de Alesga

Picu el Castiel.lu de Alesga

Vista general del Castillo de Alesga, y a la derecha la capilla de San Miguel. (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2019)

Localización

San Salvador, parroquia de Alesga, Teberga

Catalogación

El enclave fue incluido en la «Carta Arqueológica del concejo de Teverga» elaborada en 2000 por Rogelio Estrada García y en el catálogo de fortificaciones medievales del Proyecto Castella coordinado por Avelino Gutiérrez González entre 2005 y 2010.

Régimen de Protección

Incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) del 23 de diciembre 2013.

Descripción

El castillo de Alesga se asienta en el Picu Castiel.lu, un espolón calcáreo con una altitud de 617 metros que se eleva sobre el pueblo de San Salvador, en la falda de la vertiente suroccidental del cordal de Sobia. Desde el mismo se domina la confluencia de los valles de la Somoza con el de Valdesampedro. El yacimiento ha sido descrito por varios autores:

Imagen aérea del Picu el Castiel.lu de Alesga con los restos de la fortificación en su cima. Al fondo a la izquierda, el Museo de la Prehistoria y en un primer plano, a los pies del promontorio, la capilla de San Miguel, actualmente una utillizada como cuadra (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2019)

El conjunto presenta una planta casi rectangular de “unos 40 metros de largo por 20 de ancho.” Tendría dos momentos constructivos, el primero “en torno a una torre cuadrada que ocupa el lugar central, mientras que el segundo momento se define por una planta cuadrangular, con los vértices situados más al N de forma angulosa, y los dos vértices del S más redondeados.”

Los materiales de construcción son bloques de arenisca y de caliza, estos últimos, son los dominantes en el entorno inmediato al yacimiento. En la fachada exterior “se pueden observar varias torres angulares de pequeño tamaño, dispuestas a lo largo de la muralla, que protegen una torre principal de la que hoy solo se puede adivinar su traza entre los montones de derrumbes que la formaban.”

Posible aljibe junto a la torre principal (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2010)

En su interior se refiere “un pequeño patio central, hoy convertido en un inmenso pozo de saqueo. Junto a la torre principal se observa igualmente otro pozo de grandes dimensiones, pero esta vez excavado en la roca caliza, que debió ser en su origen el aljibe de almacenamiento de agua del castillo.” (Fanjul, Menendez-Bueyes y Álvarez, 2005:184)

Frente de acceso del castillo de Alesga. A la derecha, la capilla de San Miguel, hoy reutilizada como cuadra. (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2019)

El recinto presenta una planta “alargada, un tanto irregular, más próxima al trapecio que al rectángulo, siendo su lado mayor el oeste. Las dimensiones de la edificación rondan los 35×18 m. Su orientación es N-S (0º-180º).” El aparejo empleado en su construcción es un sillarejo calizo, unido por un mortero calcáreo, con pequeños fragmentos cerámicos.

En lo referente a un segundo momento constructivo habría que relacionar “la adicción de un muro de forro o muralla engrosada, que acaso podría deberse a un posible acondicionamiento pirobalístico.» (Estrada, 2000)

Planta del castillo según Alvargonzález y Tremols (1992). 

Se destaca del conjunto que “…se adapta perfectamente al terreno, aprovechando los afloramientos de caliza para su construcción”. Tiene una forma en planta “rectangular con dirección N-S, y unas dimensiones de 35 x 18.

Se ha señalado la existencia de dos momentos constructivos, con una primera fase «en torno a la torre cuadrada que ocupa un lugar central, circundada por unos gruesos murallones, que a su vez se apoyan directamente sobre los afloramientos calizos.» En la esquina  NE «se alza una estructura en forma de torre circular, tipología que no se presenta en ninguna otra esquina en este momento.» Los muros de la esquina NW fueron reforzados con «un segundo muro exterior, perteneciente al segundo momento constructivo, lo cual queda de manifiesto por el cambio de argamasa.”

Sobre la primera fase constructiva refiere la existencia de “argamasa con teja para unir el aparejo calizo, de forma que el muro quedaba constituido por la sucesión de hiladas de piedras separadas por una gruesa capa del compuesto cementante.” Para la segunda fase, se habría usado “un compuesto calcáreo sin ningún tipo de matriz.” Dicho elemento constructivo presenta también “una granulometría más fina que en la etapa anterior, además de utilizar en las uniones una capa más fina de argamasa.”

El segundo momento constructivo se define “por una planta cuadrangular, con los vértices situados más al N de forma angulosa, y los dos vértices del S más redondeados.» La esquina SW «presenta una estructura rectilínea en su parte inferior interna, curvándose en la parte superior y siendo totalmente curva en su cara exterior. El ángulo SE está formado por una torre, de planta ovoide, que en la actualidad se encuentra semiderruida, y posee unas dimensiones mayores que las de la torre circular del primer momento.”

Detalle de las distintas fases constructivas en el lienzo meridional (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2010)

El ancho de los muros sería de “1,4 metros en todo su perímetro, a excepción del lado W, donde en el primer momento constructivo va aumentando su grosor, adaptándose a las irregularidades del terreno.” Como último apunte se refiere también que “el piso se encuentra elevado de su nivel natural mediante la misma técnica empleada en el aparejo, y presenta dos niveles diferentes, que marcarían las dos etapas constructivas.” (Alvargonzález y Casero Torre, 1992:228-29)

Sector meridional y de acceso al castillo de Alesga (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2019)

La principal descripción de esta fortificación se debe Avello Álvarez en 1985. Según este autor se trataría de un recinto de planta de tendencia rectangular, de unos 45 metros en el eje N-S y en torno a 20 metros en el eje E-W. Todo su perímetro estaría amurallado sobre la roca del sustrato, habiendo sido trabajada y verticalizada artificialmente en algunos sectores para dar lugar a un espacio más apto para las construcciones internas y así potenciar aún más las características defensivas del emplazamiento.

En las esquinas NW y SW describe dos torres de planta rectangular y esquinas redondeadas, frente al sector oriental de la fortificación, sin elementos estructurales semejantes. En la mitad meridional, compartiendo la fachada W con el lienzo occidental de la muralla se sitúa una torre de planta cuadrangular de 8 metros de lado, construida sobre un afloramiento de la roca natural.

En la zona central del asentamiento documenta una estancia definida por la existencia de dos muros que cortan transversalmente y en sentido E-W un espacio intermedio de 5,5 metros por 12,60 metros. Asimismo, refiere que en la roca que sirve de cimentación de la pared oriental de estos muros centrales, se documentó un grabado de motivo cruciforme.

Esquina SW del castillo de Alesga (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2019)

En el lienzo meridional de la muralla se refiere asimismo un añadido exterior de refuerzo, levantado con una técnica constructiva distinta, compuesta por morteros y sillarejos de distinta litología. Se aprecian distintas fábricas en los muros, empleándose mampuestos y sillarejos de arenisca y caliza con aglutinante de cal con inclusiones de teja en algunos paramentos, faltando en otros. Por último, también se refiere la existencia de una discontinuidad en el lienzo de cierre del recinto por el sector septentrional, zona de acceso al castillo donde se abriría la puerta de entrada. (Avello, 1985:1302)

La primera descripción con cierto detalle sobre este enclave fortificado se la debemos a Aurelio del Llano: “Su planta tiene como unos treinta y cinco metros de largo y dieciocho de ancho, con una torrecilla circular en cada ángulo, de dos metros y medio de diámetro, formadas con mampostería de un espesor de setenta centímetros. En el centro de la fortaleza se remonta por encima de toda la fábrica una torre cuadrada, de la que subsiste un lienzo de cerca de diez metros de altura por ochenta centímetros de espesor; es tal su inclinación, que parece imposible que se tenga en pie.” Más adelante referirá asimismo que los “restos de las torrecillas mencionadas tienen tres metros de altura”.(Llano, 1928) 

Periodización

Se ha identificado esta fortificación con el Castellum Sancti Petri según una donación realizada en el año 1122 (García Arias, 1981:293 y 1993:28). A parte de su importancia como fortificacón medieval que llegaría hasta época moderna, se ha interpretado también como una antigua turris altoimperial romana (Fanjul, Menéndez-Bueyes y Álvarez, 2005:184). 

Pendientes de bronce y as partido de Calahorra según Fanjul, Menéndez-Bueyes y Álvarez, (2005) 

Tres pequeños pendientes amorcillados de bronce fueron hallados el sector occidental de la fortificación cuando cultivaba la tierra un vecino de San Martín. Pueden presentar una cronología bastante dilatada, que puede arrancar durante la Segunda Edad del Hierro, perdurar hasta época romana, e incluso, alcanzar el período medieval. (Fanjul, Menéndez-Bueyes y Álvarez, 2005:184)

Junto a una de las paredes exteriores, un vecino de San Salvador a principios del siglo XX halló un As de Tiberio (14-37 d.C) perteneciente a la ceca de Calagurris, cuya principal característica es que estaba partida.

A) TI AVGVS DIVI AVGVSTI F . IMP CAESAR, cabeza laureada de Tiberio.

B) Toro mirando a la derecha, encima L. FVL. SPARSO, L. SATVRNINO debajo, delante, en campo, en dos líneas, II-VIR. Detrás M. C. I. (Fanjul, Menéndez-Bueyes y Álvarez, 2005:184)

El fenómeno de las monedas partidas, así como su pertenencia a cecas del Ebro, se ha puesto en relación con la presencia de tropas romanas de conquista y con infraestructuras mineras. Por tanto, esta fortificación podría enmarcarse en un tipo de recintos fortificados de reducida superficie, ubicación en alto controlando vías de comunicación denominados “castros-torre”. Igualmente se ha relacionado con una posible ocupación militar de época tiberiana, dentro de la red de stationes militares que había a lo largo del Imperio y que cumplían funciones abastecimiento para el ejército. (Fanjul, Menéndez-Bueyes y Álvarez, 2005:188-189)

Fragmento cerámico recuperado durante la elaboración de la Carta Arqueológica del concejo (Estrada, 2005)

Durante la elaboración de la Carta Arqueológica del concejo, se recogió a los pies del recinto, en la vertiente meridional del mismo, un fragmento cerámico, de tipología bajomedieval:

AL-1-00: Fragmento de galbo, de recipiente globular, de color gris, con una fina película anaranjada al exterior; con desgrasantes cuarcíticos finos. Realizado a torneta (torno lento); cocción reductora. Decorado con bandas de incisiones verticales, compartimentadas por profundas incisiones horizontales (24x38x6mm). (Estrada 2000)

Identificado con el Castellum Sancti Petri citado en la donación del monasterio de San Salvador de Cornellana a la Iglesia y monasterio de Cluny por el conde Suario y su mujer Enderquina el 7 de marzo de 1122, (García Arias, 1981:293 y 1993:28), será durante estos años cuando se incorporará junto con los territorios que controlaba, al señorío jurisdiccional de la Mitra ovetense. Ésta ejercerá sus funciones mediante representantes designados como mayordomos, merinos episcopales o tenentes. (Fernández Suárez, Ana, 1995)

Precisamente en 1225 el tenente de los castillos de Alesga y Miranda, era un tal Pedro González (Fernández Conde, Torrente y de la Noval, 1978:122). Con la redención del señorío episcopal, en 1593, comenzará la lenta degradación del enclave. (Lana Díaz, J.M., 1970)

Se refiere la existencia también de un interesante conjunto de monedas de época moderna, abundando las acuñaciones de Felipe III y Carlos III y que se deben corresponder con sus últimos años como castillo. (Fanjul, Menéndez-Bueyes y Álvarez, 2005:184)

Estado de Conservación

El conjunto acusa las huellas de numerosas rebuscas de furtivos. La ruina precisa una urgente consolidación que asegure su conservación futura, acompañada de la corta de la abundante vegetación, tanto arbórea como de matorral y arbustiva que crece en su interior. Y que en el caso de la primera acelera de forma notoria el proceso de degradación de los restos. (Estrada:2000)

La vegetación se ha adueñado del espacio ocupado por el castillo. (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2010)

Referencias

Las primeras referencias a la existencia de esta fortificación datan del siglo XVIII. En los diarios de Jovellanos, con motivo de su visita al concejo en junio de 1792 decía que «En su término el castillo de Alesga, del que se conserva un pedazo de torre, dos de las cortinas y un cubo.» (Jovellanos, 1953:278)

También aparece en el diccionario de Madoz, voz “Alesga (San Salvador de)”: “[…] Como a 100 pasos de la iglesia parroquial y sobre una peña, está el castillo de Alesga, de que toma nombre, cuyo derruido edificio no presenta señales por las que se deduzca con certeza si debe su origen a romanos o a berberiscos.[…]” (Madoz, 1985:29)

Igualmente, en el capítulo correspondiente al municipio de la monografía Asturias de Canella y Secades: “En la parroquia de Alesga aún se miran las ruinas de un castillo roquero con fantástica y tradicional historia, y otro había en el pueblo de Fresnedo” (Canella y Secades,1900:310)

Leyendas y Tradiciones

Un pozo interno o posible aljibe, “fue profundizado posteriormente por la acción de los “ayalgueros” o buscadores de tesoros tradicionales, que seguramente creyeron ver en este tipo de pozos los míticos túneles por los que los “moros” llevaban los caballos a beber al río próximo. (Fanjul, Menéndez-Bueyes y Álvarez, 2005:183)

Otras leyendas sobre el lugar son las siguientes: “Allí estuvieron los moros cuando lo de Pelayo”; “Bajo el hórreo del pueblo que hay junto a la fuente, había una virgen de oro, y sólo encontraron la piedra roja que la marcaba.”; “Fue una gente a buscar tesoros, y de la noche a la mañana desaparecieron, que unos dicen se mataron entre ellos, no sé…, había una habitación bajo el túnel pero no encontraron más…”; “Dicen que los moros echaban las caballerías pa beber al río, por un túnel que salía del castillo” (Fanjul, 2005:183)

Bibliografía

ALVARGONZÁLEZ TREMOLS, E. y CASERO TORRE, M.A. (1992): “Fortificaciones medievales en Teverga”, en Actas del III Congreso de Arqueología Medieval Española, T. II, Comunicaciones (pp. 227-234), Ed. Asociación Española de Arqueología Medieval, Oviedo.

CANELLA Y SECADES, F. (1900): “Teverga”, en Asturias de Bellmunt, O. y Canella, F., tomo III, pp. 305-312, Fotop. y tip. de O. Bellmunt, Oviedo.
(Fanjul, Menéndez-Bueyes y Álvarez, 2005:184)

ESTRADA GARCÍA, R. (2000): Carta Arqueológica del concejo de Teverga. Consejería de Cultura del Principado de Asturias. No publicada.

FANJUL PERAZA, A., MENÉNDEZ-BUEYES, L. y ÁLVAREZ PEÑA, A.(2005) “La fortaleza de Alesga (Teverga, Asturias): una posible turris de control altoimperial.” Gallaecia, nº 24. pp:181-191

FERNÁNDEZ SUÁREZ, A. (1995) “Señorío y encomiendas en las tierras episcopales del valle del Trubia”, en Asturiensia Medievalia, nº 7, pp. 147-164, Serv. de publicaciones de la Universidad de Oviedo.

GARCÍA ARIAS, X. LL. (1981): “Documentación toponímica medieval: algunas observaciones”, en Asturiensia Medievalia, nº 4, pp. 275-295, Publicaciones del Departamento de Hª Medieval de la Universidad de Oviedo.

GARCÍA ARIAS, X. LL. (1993): Teberga, Toponimia 31, Academia de la Llingua Asturiana, Oviedo.

GARCÍA LARRAGUETA, S. (1962): Colección de documentos de la Catedral de Oviedo. IDEA, Oviedo.

JOVELLANOS, M. G. (1953): Diarios. Tomo I. IDEA, Oviedo.

LANA DÍAZ, J. M. (1970): Voz ”Alesga”, en la Gran Enciclopedia Asturiana, T. I, pp. 97-100. Silverio Cañada, Ed, Gijón.

LLANO, A. (1928): Bellezas de Asturias de Oriente a Occidente, Excma. Diputación Provincial de Oviedo.

VIGIL, C.M. (1887): Asturias Monumental, Epigráfica y Diplomática. Datos para la Historia de la Provincia, Imp. del Hospicio Provincial, Oviedo.

 

 

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