Picu Jana

Picu Jana

Vista general del Picu Jana en Narganes (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2017)

Localización

Sobre el lugar de Narganes, parroquia del mismo nombre. Su acceso se puede hacer desde el cercano pueblo de Alevia, Valle Baxu de Peñamellera.

Catalogación

Reconocido en 1948 por Valentín Calderón y publicado en 1971 como castro celta. Será estudiado y excavado por Fernando Álvarez Estrada y J. A. Moure Ferreiro a finales de los años 90, que confirmarán su naturaleza de fortificación medieval. 

Régimen de Protección Legal

Añadido al Catálogo de castillos y fortificaciones medievales y modernas en Asturias (Proyecto CASTELLA) de 2011 realizado por Patricia Suárez Manjón y Avelino Gutiérrez González. No ha sido incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) ni en el Catálogo Urbanístico del concejo.

Descripción

También conocido como Picu’l Rey o Picu las Torres, está situado en una elevación caliza a 608 metros de altitud, en el extremo oriental de la Sierra del Cuera. Tiene un gran control visual sobre la zona costera llanisca hasta Comillas así como el valle medio y bajo del río Deva. 

Fernando Álvarez Estrada y J. A. Moure Ferreiro reconocieron y excavaron el enclave durante la elaboración de un estudio sobre las fortificaciones estratégico-defensivas entre los ríos Sella y Deva (Álvarez Estrada y Moure Ferrero, 1992, pp.211-215).

Lo describieron como un cinturón amurallado de forma oval de unos 45 x 20 metros defendido por dos fosos en la ladera W, la de más fácil acceso. En su espacio intramuros, en los extremos NE y SW, se documentaron los restos de dos estructuras turriformes de planta cuadrada construidas con sillarejo de caliza escasamente trabajado y unido con mortero de cal.

Detalle del lienzo de la muralla en la ladera septentrional del Picu Jana (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2017)

La torre situada en el ángulo NE tiene un amplio control sobre la rasa costera. Es de reducidas dimensiones, unos 215 x 321 x 208 x 217 cm y se construyó sin conexión con la muralla perimetral. Según sus excavadores, su pequeño tamaño indicaría una ocupación no permamente que habría que relacionar con una función de vigilancia (Álvarez Estrada y Moure Ferrero, 1992, pp.211-215).

 

La emplazada en el extremo SW tenía un domino visual sobre el valle medio del Deva y su confluencia con el Cares. En este caso, sí formaba parte de la muralla, a través de una plataforma de cimentación que la unía a ella. Como complemento defensivo se construyó un aterrazamiento que a modo de escalera recorría y servía de asiento al lienzo meridional de la muralla.

 

Detalle de los dos fosos de la vertiente occidental del Picu Jana (Imagen: Eduardo Pérez-Fernández © 2017)

De los restos de una construcción triangular en el centro del recinto referida por Valentín Calderón en 1948 solamente pudieron reconocer “una serie de manchas de argamasa sobre un afloramiento natural” justo donde se levanta un Vértice Geodésico.(Álvarez Estrada y Moure Ferrero, 1992, pp.211-215).

 

El yacimiento fue reconocido en el verano de 1948 por Valentín Calderón, publicando los resultados en una pequeña resaña en 1971.

Como elementos defensivos refiere «los restos de un muro hecho de sillarejo, bien careado, y cal que circunda el castro completamente, el cual se conserva aún con una altura media de 1,50 metros, siendo su espesura de 1,30 metros. No se observan señales de haber tenido puerta en este recinto, que presenta la forma de un paralelogramo irregular, midiendo 36 metros de eje mayor por 17 metros de eje menor. Mide el muro 13 metros por el E, 6 metros por el W y 36 metros por S

Plano del Picu Jana según Calderón (Altamira 70, vol.2, 1971)

Además del muro cita «dos construcciones a manera de torres situadas a intramuros, una en cada extremo del recinto. Una de ellas, la del lado E, está construida sobre el propio muro del castro y mide 5 x 6 metros. La otra está ligeramente apartada del muro, midiendo 3,8 x 3,30. En ambas las paredes tienen 1 metros de espesura y son de sillarejo cimentado con cal».

Igualmente refiere las huellas de una construcción de planta triangular en el centro del recinto (Calderón, 1971:105-106)

Periodización

A inicios de los años 90 del siglo pasado el yacimiento volverá a ser objeto de excavaciones arqueológicas por F. Álvarez Estrada y J.A. Moure Ferrero que confirmaron la homogéneidad constructiva del conjunto.  Se recuperaron materiales cerámicos y metálicos que desecharon una supuesta fundación romana (Carvallo, 1952, pp.303-308) revelando una fase fundacional y ocupacional enmarcable en período altomedieval, entre los siglos XI y XIII (Álvarez Estrada y Moure Ferrero, 1992, pp.213).

 

Para dichos autores, el enclave formaría parte de un sistema articulado de fortificaciones del sector oriental asturiano. Todas ellas presentaban una serie de uniformidades comunes como su localización en zonas altas y en cumbres escarpadas de gran control visual así como su conformación como estructuras sencillas (Álvarez Estrada y Moure Ferrero, 1992, pp.211-212).

En 1948 Valentín Calderón realizó unos sondeos en la fortificación de los cuales solamente se refiere un fragmento cerámico “con la superficie externa negra y blanca-amarillenta la interna, sin señales de torno. La masa, groseramente elaborada, contenía, como desengrasante, buena cantidad de gránulos rojos de arena gruesa. Ningún artefacto de metal fue encontrado.”

El yacimiento es denominado por el investigador como “castro céltico como parece indicar su localización y la falta de cerámica u otros vestigios romanos, así como algunos detalles del muro del recinto. Entre tanto el aspecto y la técnica de la mayor parte de las construcciones conservadas parecen indicar origen romano. También la magnífica situación que ocupa sobre el Deva, dominando una amplísima zona, corresponde a la localización escogida por los romanos para sus atalayas o puntos de observación y vigilancia. Solamente después de haber realizado una investigación, rigurosamente controlada, podrá saberse si este castro perteneció a los cántabros o a los romanos.” (Calderón, 1971:106)

Estado de conservación

Estado de conservación regular.

 

Leyendas y tradiciones

Leyendas de moros y tesoros encantados (Álvarez Estrada y Moure Ferrero, 1992, pp.212).

Bibliografía

ALVÁREZ ESTRADA, F., MOURE FERREIRO, J.A. (1992). Picu Jana: un enclave estratégico en el oriente de Asturias, en Excavaciones arqueológicas en Asturias 1987-1990, Oviedo pp. 211-215.  Descargar

CARVALLO, J. (1952): Los castros y túmulos celtas de Cantabria. C.N.A. Zaragoza.

CALDERÓN, V. (1971) El Castro del Pico Jana. Altamira 70, vol.2.

GARCÍA ÁLVAREZ-BUSTO, A., MUÑIZ LÓPEZ, I. (2010) Arqueología medieval en Asturias. TREA.

 

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