La Torre de Paredes, un recinto fortificado de cemento y ladrillo

por Mar 14, 2021

La Torre de Paredes, un recinto fortificado de cemento y ladrillo

por Mar 14, 2021Estado de conservación crítico, Miscelanea

La Torre de Paredes, un recinto fortificado de cemento y ladrillo

por Mar 14, 2021Estado de conservación crítico, Miscelanea

Evidentemente, la destrucción de cualquier yacimiento arqueológico es una pérdida irreparable, sin embargo, hay algunos ejemplos especialmente dolorosos. Uno de ellos es La Torre de Paredes en el concejo de Siero, un recinto fortificado que bien podría haber sido un referente tanto arqueológico como turístico para la región. Sin embargo, e incomprensiblemente, fue devorado por el desarrollo urbanístico.

Cuando los verdes prados dominaban el paisaje de Paredes

Empecemos por las imágenes aéreas más antiguas de La Torre. Aunque la calidad de la primera de ellas no sea muy buena, podemos hacernos una idea aproximada del estado de conservación del enclave en los años 40 del siglo pasado. Destaca una banda de unos 15 metros de ancho que en arco abraza la ladera septentrional de E a W. Era un potente terraplén o “agger” secundado por un gran foso y, posiblemente, por un parapeto externo.

Vuelo Americano Serie A, 1945-1946 y Vuelo Americano Serie B, 1956-1957.  (Diseño: Eduardo Pérez-Fernández © 2021)

Éste se puede reconocer con más detalle en la siguiente instantánea, tomada en octubre de 1956. En su parte alta, unos posibles derrumbes podrían indicar los restos de una hipotética muralla. Deberían haber sido reconocidos por el incansable profesor José Manuel González cuando visitó en enclave en mayo de 1970 (González, 1976:140). Por desgracia, no hemos podido consultar sus fichas personales, aunque sí tenemos una imagen tomada en el momento del reconocimiento.

 

Fotografía del foso y «agger» del castro de La Torre realizada en 1970 (González, 1978:65).

Publicada en 1978, muestra los restos del foso y, detrás del mismo, el potente terraplén. Son evidentes las imponentes dimensiones del conjunto y el buen estado de conservación del mismo. Por los árboles que asoman al fondo, que también aparecían en la imagen aérea de 1956, la fotografía debió ser tomada desde algún lugar al N del recinto, precisamente donde las obras defensivas eran más evidentes. Sobra decir, que el yacimiento arqueológico no presenta en estos tiempos daños reseñables, solo los característicos allanamientos y reaprovechamientos agropecuarios tras años de abandono.

El comienzo del fin de la Torre

Interministerial, 1973-1986 y Nacional, 1980-1986. (Diseño: Eduardo Pérez-Fernández © 2021)

Estas imágenes tomadas entre los años 1973 y 1986 muestran cómo empezó el proceso de urbanización del enclave. Al principio, los daños se limitan al sector N, donde se conservaba mejor el aparato defensivo y había tomado unos años atrás la foto el profesor González. Una nave arrasará un amplio tramo del terraplén y colmatará el foso, a la vez que se abrirán caminos e incluso, ya sobre el reborde meridional del recinto, una pista de tenis. En total, la superficie afectada rondará los 4660 m². Sin embargo, aún no habían sido afectados gran parte de los elementos defensivos y del propio recinto. Pero las cosas fueron a peor en los años venideros.

La nave que se construyó en la década de los años 70 en el frente septentrional de La Torre según una imagen reciente obtenida del Street View de Google Earth. 

Entre 1980 y 1986 las obras se extenderán a lo largo de todo el sector septentrional y hacia el W, unos 2195 m² más. El proceso de urbanización ya será imparable, afectando prácticamente a casi todo el conjunto. De hecho, en 1988, cuando el arqueólogo encargado de la elaboración de la Carta arqueológica del concejo reconozca el yacimiento, referirá lo siguiente en la ficha correspondiente al mismo: «El yacimiento presenta un grado de deterioro avanzadísimo, sólo se conserva una cuarta parte, las otras tres restantes están ocultas bajo edificaciones y altos muros de separación de fincas. El desarrollo industrial y la desidia administrativa sólo pueden explicar el lamentable estado de este importante castro» (Rodríguez Otero, 1988).

La urbanización de un bien patrimonial

Aunque el yacimiento estaba reconocido como tal e incluido en el inventario municipal, se siguió construyendo sobre el mismo. Lo curioso es que todas estas construcciones se concentraron dentro del recinto, en el supuesto espacio protegido, y no alrededor del mismo, el área en principio sin protección. Entre 1997 y 2006 podemos valorar el alcance de los daños, que prácticamente ya abarcan toda su superficie, unos 24168 m² de 25928 m², es decir, un 93% del total.

Fotografías aéreas obtenidas de SIGPAC 1997-2003 y PNOA 2006. (Diseño: Eduardo Pérez-Fernández © 2021)

Se levantaron ocho viviendas, con sus respectivos permisos de obra que fueron concediéndose a lo largo de 40 años sin que nadie se diera cuenta. Entonces, ¿qué es lo que pasó? ¿Cómo se pudo destruir un yacimiento de estas características? ¿Nadie se percató de que era un espacio protegido?

Localización errónea de La Torre en 2001. Imagen retocada de Google Earth.

Por desgracia, sabemos que hacia 2001 había un mapa de yacimientos arqueológicos en el que la localización del enclave, citado como 11-SI, era errónea, unos 700 metros más al S. Esta equivocación debió subsanarse posteriormente, tanto en el plano entregado por el arqueólogo durante la revisión de la carta arqueológica como en el que hemos conseguido consultar del PGOU de Siero, pues el yacimiento ya aparece localizado correctamente. Incluso, en 2013, cuando La Torre se incluyó en el IPCA sus coordenadas también eran las correctas, aunque ya era muy tarde.  

¿Qué es lo que hemos perdido?

Por un lado, toda la información que nos hubiera ofrecido un recinto fortificado de estas características para conocer el proceso de romanización del sector central asturiano. Nunca se ha excavado una fortificación así en Asturies, en llano y rodeado de estaciones arqueológicas con una potente impronta romana. Tenemos referencias a villas romanas al lado del enclave, hornos y una necrópolis del mismo período que hoy ha quedado como una isla en un mar de cemento y coches. Una actividad de época antigua apenas conocida, solo puntualmente en los yacimientos que tuvieron la suerte de ser excavados.

 

Necrópolis romana de Paredes, dentro del parking de un centro comercial y apenas a un kilómetro al E de La Torre. (Diseño: Eduardo Pérez-Fernández © 2020)

Desde un punto de vista más pragmático, el enclave se localiza en una de las mejores ubicaciones de la región, en un nudo de comunicaciones cerca de la capital. Su puesta en valor no hubiera supuesto mucho esfuerzo y lo podría haber convertido en un referente turístico. Un espacio disfrutable para todos y una imagen única para exportar, al igual que el castro de Coaña. ¿Os lo podéis imaginar?

Sin embargo, la realidad es otra. No vale la pena ya culpar a nadie, el daño ya está hecho, ni tampoco lamentarnos de lo que hemos perdido, tan solo queda esforzarnos en que no vuelva a suceder. Para ello debemos concienciar a la sociedad de la fragilidad, no solo de los recintos fortificados, sino de todos los bienes patrimoniales asturianos. Ese era el objetivo de esta entrada. Esperemos haberlo conseguido.

Bibliografía

GONZÁLEZ Y FERNÁNDEZ-VALLES, J. M. (1976), Miscelánea Histórica Asturiana. Oviedo.

GONZÁLEZ Y FERNÁNDEZ-VALLES, J. M. (1978), Asturias protohistórica, Historia de Asturias, 2, Ed. Ayalga, Salinas. Pp.65

RODRIGUEZ OTERO, V. (1988): Carta Arqueológica de Siero. Consejería de Cultura del Principado de Asturias. No publicada.

 

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